Barcelona ha dado un paso innovador en su camino hacia la sostenibilidad al convertir sus trenes de metro en generadores de energía. Mediante un sistema de frenado regenerativo, los trenes no solo recogen energía durante su frenado, sino que también la reutilizan para alimentar tanto los trenes como las instalaciones de las estaciones, incluyendo cargadores para vehículos eléctricos (EV). Esta iniciativa, que tiene como objetivo reducir las emisiones de CO2 en 3,885 toneladas métricas anuales, representa un avance significativo en la eficiencia energética del transporte urbano.

Adicionalmente, destaca la estación del metro de Passeig de Gràcia, de la línea tres del metro de Barcelona, que ha integrado diferentes sistemas para monitorizar su impacto ambiental.

El frenado regenerativo: una tecnología clave para la sostenibilidad

El sistema de frenado regenerativo, que convierte la energía cinética del tren en electricidad durante la frenada, es una tecnología cada vez más común en el sector del transporte. Cuando el tren frena, en lugar de desperdiciar la energía en forma de calor, ésta se convierte en electricidad que se puede devolver al sistema de la red o se utiliza directamente para alimentar las estaciones y los trenes. De esta manera, el transporte público no sólo es más eficiente, sino que también contribuye de forma activa a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

En el caso de Barcelona, el sistema se ha implementado en una parte de su red de metro y está previsto que se expanda pues, además de mejorar la eficiencia energética, la energía generada se utiliza para alimentar infraestructuras clave, como los cargadores de vehículos eléctricos, que facilitan la transición hacia una ciudad más verde y menos dependiente de combustibles fósiles.

El caso Passeig de Gràcia

La estación de Passeig de Gràcia actualmente cuenta con un sistema de monitorización, control y captación de datos, a través de 50 sensores que, a lo largo del día, monitorean factores como la temperatura, la humedad, las condiciones climáticas del exterior y el volumen de pasajeros, datos con los que se modifica el funcionamiento de los sistemas de alumbrado, las escaleras mecánicas y la ventilación para conseguir un ahorro energético que mantniene funcional la red de metro con apenas un tercio de la energía que se utilizaba de manera previa, y sin afectar a las y los usuarios.

Este proyecto piloto servirá para estudiar la factibilidad de integrar este sistema en otras estaciones. Actualmente, esta innovación se incluye en el proyecto colaborativo europeo SEAM4US, que está cofinanciado por el Séptimo Programa Marco (7PM) de la Unión Europea con un fondo de 2,9 millones de euros y en el que participa Transports Metropolitans de Barcelona (TMB).

Impacto ambiental y beneficios para la ciudad

En una ciudad como Barcelona, donde el transporte urbano es una de las principales fuentes de emisiones, iniciativas como éstas, enfocadas en reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, contribuyen eficienteente a mejorar la calidad del aire y fomentar una movilidad más sostenible y amigable.

El hecho de que los trenes también alimenten cargadores para vehículos eléctricos es una prueba del enfoque integral de la ciudad hacia la sostenibilidad. Esta simbiosis entre el transporte público y la infraestructura verde crea un modelo replicable para otras ciudades que buscan reducir su huella de carbono.

Propuestas para la adaptación al cambio climático desde casa:

El sistema de trenes de metro como generadores de energía no solo es un ejemplo de la innovación tecnológica aplicada al transporte, sino que también ofrece lecciones sobre cómo podemos adaptar nuestras propias vidas a los desafíos del cambio climático. Desde casa, hay varias acciones que pueden contribuir a la sostenibilidad urbana y a la lucha contra el cambio climático:

  1. Adoptar fuentes de energía renovables: Al igual que Barcelona aprovecha la energía generada por los trenes, los hogares pueden apostar por el autoconsumo de energía renovable mediante paneles solares o sistemas de energía eólica. Esto no sólo reduce las emisiones de CO2, sino que también permite una mayor independencia energética.
  2. Optar por el transporte sostenible: Cambiar los hábitos de transporte, utilizando el transporte público o vehículos eléctricos en lugar de coches de gasolina o diésel, puede ser una de las formas más efectivas de reducir la huella de carbono personal. Además, apoyar la infraestructura de carga de vehículos eléctricos en nuestra comunidad también contribuye al fortalecimiento de la transición hacia una movilidad más limpia.
  3. Implementar prácticas de eficiencia energética en el hogar: Mejorar la eficiencia energética del hogar, como el uso de electrodomésticos con certificación energética A+++, instalar termostatos inteligentes, o invertir en aislamiento para reducir el consumo de calefacción y refrigeración, también contribuye a la lucha contra el cambio climático.
  4. Apoyar iniciativas de energías limpias en tu ciudad: Participar o apoyar políticas locales que promuevan la infraestructura verde, como estaciones de carga de vehículos eléctricos y sistemas de transporte público sostenible, es fundamental para construir ciudades más resilientes al cambio climático.

El ejemplo de Barcelona es un claro recordatorio de que las soluciones innovadoras y tecnológicas pueden contribuir significativamente a la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático. Con iniciativas como esta, las ciudades pueden no solo reducir su huella de carbono, sino también liderar el camino hacia un futuro más limpio y energéticamente eficiente.

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