Científicos de la Institución Oceanográfica Woods Hole (WHOI) han logrado un avance significativo en la lucha contra la contaminación por plásticos en los océanos. Un nuevo bioplástico de origen vegetal, basado en celulosa diacetato, se descompone hasta 15 veces más rápido que el papel en el agua, ofreciendo una prometedora solución para reducir la acumulación de residuos plásticos en los ecosistemas acuáticos.

Un paso hacia océanos más limpios

El plástico convencional, como el polietileno o el PET, puede tardar cientos de años en descomponerse en el medio ambiente, lo que genera grandes montañas de residuos no biodegradables.

La investigación se centra en celulosa diacetato, un bioplástico derivado de plantas como el algodón y la pulpa de madera, y que ha sido utilizado en productos cotidianos como gafas de sol, filtros de cigarrillos y películas fotográficas, está a punto de revolucionar la producción de plástico puesto que, a diferencia de los plásticos tradicionales, este material se descompone de manera mucho más rápida en ambientes acuáticos, lo que lo convierte en una alternativa viable para productos que suelen terminar en el mar, como envoltorios, envases y otros artículos de un solo uso.

Collin Ward, autor principal del estudio, destacó el impacto del hallazgo: “Hemos diseñado un nuevo material que no sólo cumple con las necesidades de los consumidores, sino que además se degrada en el océano más rápido que cualquier otro plástico conocido, incluso más rápido que el papel”

El descubrimiento de esta mejora en la tasa de biodegradación es crucial en la lucha contra la creciente contaminación por plásticos en los océanos, que actualmente amenaza la biodiversidad marina y afecta a las especies que habitan estos ecosistemas.

La posibilidad de crear productos plásticos que se desintegren rápidamente en el agua sin causar daño a la vida marina es una de las soluciones más esperadas por los ambientalistas, especialmente en un momento en que los plásticos están invadiendo los océanos a un ritmo alarmante.

La daptación al cambio climático y la reducción de residuos desde casa.

Desde casa, cada uno de nosotros puede tomar medidas significativas para reducir el impacto de los plásticos en el medio ambiente:

  1. Optar por productos biodegradables: Al elegir productos hechos de bioplásticos como el celulosa diacetato o de materiales compostables, podemos contribuir a reducir la cantidad de plásticos que terminan en los océanos. Apoyar empresas que utilicen alternativas ecológicas es una manera de promover el cambio.
  2. Reducir el uso de plásticos de un solo uso: En la vida diaria, podemos reducir nuestra dependencia de plásticos desechables utilizando bolsas reutilizables, botellas de agua de acero inoxidable y envases de vidrio o metal. Evitar productos que no sean biodegradables es una forma directa de minimizar la contaminación por plásticos.
  3. Participar en limpiezas de playas y ríos: Muchas comunidades organizan eventos para limpiar playas, ríos y cuerpos de agua cercanos. Participar en estas actividades no solo ayuda a reducir la contaminación local, sino que también genera conciencia sobre el problema global de los plásticos en los océanos.
  4. Educar y sensibilizar sobre el uso responsable de los plásticos: Al compartir información sobre los efectos perjudiciales de los plásticos y cómo podemos reducir su consumo, podemos inspirar a otros a adoptar prácticas más sostenibles. Las campañas de concientización también juegan un papel crucial en cambiar los hábitos de consumo a nivel global.

El descubrimiento del bioplástico de celulosa diacetato representa un avance crucial en la lucha contra la contaminación plástica, pero también resalta la importancia de un enfoque global en la reducción de residuos y el uso de alternativas más sostenibles. Desde las políticas internacionales hasta las decisiones cotidianas en nuestros hogares, cada acción cuenta para lograr un futuro más limpio y libre de plásticos en los océanos.

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