La administración norteamericana de Joe Biden ha dado un paso importante en la conservación marina al designar poco más de 4,500 millas cuadradas frente a la costa de California como Santuario Marino Nacional del Patrimonio Chumash.
Coadministrado por los pueblos indígenas de la región, es un ejemplo de la integración de los conocimientos tradicionales de las comunidades originarias con la ciencia moderna para proteger los ecosistemas oceánicos y preservar la biodiversidad marina.
Esta medida refuerza los esfuerzos de conservación del océano y subraya el creciente papel de las comunidades indígenas en la gestión ambiental al tratarse del primer refugio marino nacional designado por indígenas en Estados Unidos.

Un modelo de gestión compartida con pueblos indígenas
El Santuario Marino Nacional del Patrimonio Chumash abarca una vasta área que incluye aguas ricas en biodiversidad, como hábitats clave para mamíferos marinos, aves migratorias y diversas especies de peces.
Lo distingue su co-gestión entre el gobierno federal de Estados Unidos y los grupos indígenas Chumash, quienes han vivido en la región durante miles de años. Esta colaboración parte de la comprensión de que las comunidades indígenas, quienes tienen un conocimiento profundo y ancestral de los ecosistemas locales, son aliadas esenciales en la protección del medio ambiente, y contribuye también a honrar los derechos y conocimientos ancestrales de las comunidades originarias.
El santuario marino no sólo busca proteger los ecosistemas marinos, sino también honrar y reconocer el patrimonio cultural de los pueblos Chumash, quienes han desempeñado un papel vital en la gestión sostenible de los recursos naturales. Este modelo de co-gestión es un paso hacia la reparación histórica y el reconocimiento de los derechos territoriales y ambientales de las comunidades indígenas.

Conservación marina y lucha contra el cambio climático.
La creación de este santuario marino también tiene un impacto importante en la lucha contra el cambio climático. Los océanos juegan un papel crucial en la regulación del clima global ya que absorben grandes cantidades de CO2 y proporcionan alimentos y medios de vida a millones de personas en todo el mundo.
Proteger áreas clave como el Santuario Marino Nacional del Patrimonio Chumash ayuda a mantener la salud de los ecosistemas marinos, que a su vez son esenciales para la adaptación y mitigación del cambio climático.
Además, este santuario se suma a una serie de iniciativas globales para proteger los océanos y sus recursos, avanzando en la creación de áreas marinas protegidas como parte de los compromisos internacionales para alcanzar los objetivos globales de conservación.
Propuestas para apoyar la conservación marina desde casa:
Desde nuestras casas, todos podemos contribuir a la protección de los océanos con acciones conscientes y responsables:
- Reducir el uso de plásticos: La contaminación por plásticos es una de las principales amenazas para los ecosistemas marinos. Reducir el uso de plásticos de un solo uso y optar por alternativas reutilizables, como botellas de acero inoxidable y bolsas de tela, ayuda a disminuir la cantidad de desechos que terminan en los océanos.
- Apoyar la pesca sostenible: Elegir productos pesqueros provenientes de prácticas sostenibles es una forma de apoyar la salud de los ecosistemas marinos. Buscar certificaciones como Marine Stewardship Council (MSC) garantiza que los productos marinos se pesquen de manera responsable, sin dañar los hábitats o las especies vulnerables.
- Participar en limpiezas de playas y costas locales: Una forma activa de contribuir a la conservación marina. Estas iniciativas ayudan a eliminar la basura y los plásticos que dañan la vida marina y sensibilizan sobre la importancia de mantener nuestros océanos limpios.
- Fomentar la educación y sensibilización sobre la importancia de los océanos: Informarse sobre los desafíos que enfrentan los océanos y compartir ese conocimiento con otras personas es esencial para generar conciencia y promover acciones de conservación. Las campañas educativas y el activismo ambiental son cruciales para impulsar políticas públicas que protejan los ecosistemas marinos.






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