Más que sólo una tendencia, el armario cápsula es una apuesta por la moda sostenible y el consumo responsable, y también por una estética práctica, cómoda y effortless que facilita la toma de decisiones para la construcción de los looks diarios.

¿Qué es un armario cápsula?

El concepto se lo debemos a “Seven Easy Pieces”, colección de Donna Karan de 1985 que, como su nombre lo indica, se trataba de sólo 7 piezas destinadas a cubrir las necesidades básicas.

Ahora, Instagram, TikTok y Pinterest están inundados de propuestas de armario cápsula, la mayoría de ellos conformados por tonos neutros, armarios impolutos y sólo tres pares de zapatos (aunque bueno, para algunos, un par es suficiente).

Entonces, aquello que conocemos como “fondo de armario”, esas prendas básicas que nos salvan de un apuro, en el armario cápsula, es el guardarropa completo; una serie de prendas de alta calidad que pueden funcionar bien tanto para las temporadas frías como para el calor, accesorios seleccionados estratégicamente para dar realce y crear variaciones de los mismos looks y zapatos que permitan satisfacer las distintas necesidades diarias.

¿Cómo se conforma un armario cápsula?

La inmensa mayoría de las publicaciones que encontrarás sobre el armario cápsula se limitan a esto:

  • Una camiseta blanca… y una negra.
  • Una tank-top blanca… y una negra.
  • Una camisa blanca.
  • Una camisa azul.
  • Una camisa de rayas.
  • Unos jeans.
  • Un pantalón sastre blanco.
  • Un pantalón sastre negro.
  • Un saco blanco.
  • Un saco negro.
  • Un saco camel.
  • Y un little black dress.

Pero la piedra de toque está justo en las necesidades.

Aunque la lista anterior puede ser una gran estrategia para muchas, también puede tratarse de un armario inútil para otras, al final, de poco sirve tener trajes sastre en el armario si nuestro ritmo de vida y personalidad demandan más tener una variedad de bike shorts; por eso, apostamos más porque antes de hacer compras apresuradas para seguir lo que parece ser sólo otra tendencia, te detengas a pensar tres cosas:

  1. Qué piezas realmente necesitas, tanto por tus actividades cotidianas como para tu comodidad;
  2. Con qué estilo te sientes más identificada;
  3. Qué cosas realmente merecen que hagas la inversión, porque eso sí, ya no estamos en los ochentas, y ahora, el verdadero mínimo irrenunciable de un armario cápsula debe ser la calidad.

Menos, con calidad, es más

La reducción de prendas combinada con la adquisición de ropa de mayor calidad y, por tanto, mayor durabilidad que las hace perdurar por más de una temporada, termina por convertirse en una apuesta por la moda sostenible y el consumo responsable que puede ayudar a revertir la lógica de consumo del fast fashion y la ropa desechable que, siendo francas, termina por ser más cara, tanto de manera individual como social.

A nivel colectivo, el impacto del fast fashion está vinculado con el consumo desmedido de agua, las altas emisiones de dióxido de carbono y la cantidad ingente de ropa abandonada en vertederos de basura, lo que representa los costos ambientales, pero también existen costos sociales asociados con la explotación laboral y el trabajo infantil en los países que albergan las maquilas, así como con la precarización laboral, especialmente de jóvenes, en los países que son consumidores.

A nivel individual, al imponer la necesidad de comprar y desechar una vez tras otra, se terminan por invertir más recursos que si adquiriéramos ropa de mejor calidad en primera instancia.

No sobra decir que los costos ambientales, sociales e individuales tienden a afectar más a las mujeres puesto que, resultado de los roles de género, son ellas las que mayormente se emplean en este sector, y también las que se van más impactadas por las lógicas de consumo.

Así que ya lo sabes, un fondo de armario de ropa que verdaderamente ames, algunas prendas statement que resalten tu personalidad y algunas piezas de temporada y estás lista para transformar tu guardarropa.

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