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El Estado Constitucional de Derecho continúa sufriendo fisuras a causa de la delincuencia organizada.
Recientes hechos tuvieron lugar en Tamaulipas en forma de narcoterrorismo el pasado 18 de junio dejando al menos 18 personas muertas en lo que algunos medios llamaron las 7 horas de terror y de momento, además de reflejar que continúa una grave situación que es de suma urgencia atender para las instituciones en México respecto a el combate a la violencia y a la delincuencia, estos sucesos, dejan para la reflexión una variedad de puntos, de entre ellos, la dificultad y los obstáculos que representan para el Derecho y sus fundamentos filosóficos de no poder integrarse plenamente a la vida diaria de la sociedad alejando el concepto del Estado de Derecho de la realidad hacia una utopía.

El fin último del pensamiento jurídico y sus fundamentos filosóficos es defender la libertad, alcanzar la paz y la armonía de las personas en todos los ámbitos, su lucha primordial defender la vida, garantizar que sea justa, de calidad y que permita el desarrollo de las aptitudes humanas en su máxima expresión y alcance, que confiera la manifestación de ideas, formar criterios universales de convivencia sin exclusión y que se desarrolle en el entendimiento de que todos somos dignos de obtenerla con esas garantias.

Resulta indignante para cualquier sociedad y para el Derecho, que atentados contra la vida, la libertad, la paz y la seguridad, tengan ocasión para infundir temor y que no sean resueltos con pronta legalidad exhaustiva, con la fuerza coactiva y punitiva del Estado aplicada con rigor contra todo el que atente contra dichos bienes jurídicos, cuya existencia además, ha significado para la humanidad largos períodos de pensamiento y lucha que representan gran parte de la evolución de la vida social a la que conocemos hoy en día. Esa lucha social e intelectual no ha terminado y parece estar lejos de encontrar su fin.

Es deber del Estado prever oportunamente las necesidades de su población pues su existencia se justifica por y para ello, pero la materialización de su propósito y el del Derecho se aleja cuando golpes a la paz como este suceden. Se hace evidente que la estructura del Derecho y de sus instituciones necesita refuerzos en diversos sectores para garantizar su aplicación efectiva y materializar los fundamentos de nuestra Carta Magna, tarea dura pero, no imposible.

Es necesaria una unión común para lograr beneficios sociales y hacer frente a las amenazas. Cómo sociedad contamos con la herramienta de poder encaminar el pensamiento y la acción al beneficio general y evitar el perjuicio para lograr una evolución armónica. Como juristas no sólo versar sobre cuestiones técnicas del Derecho, integrar la axiologia jurídica a nuestra vida diaria y compartirla impulsando el moralismo jurídico, generara efectos evidentes en una amplia integración del Derecho a la vida diaria de nuestra sociedad y derivado de ello un fortalecimiento del Estado de Derecho.







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